
Otra de las bellas regiones del país es San Gerardo de Dota, a sólo 85 kilómetros al sureste de la capital sobre la autopista panamericana, es un hábitat natural para muchas especies de flora y fauna y constituye el nicho ecológico en el cual el resplandeciente Quetzal permanece durante todo el año. La inigualable belleza del paisaje de altura brinda una oportunidad única para disfrutar de los sonidos y secretos del Bosque Tropical Nuboso y para descubrir las maravillas de la ecología costarricense.
San Gerardo de Dota es parte de la zona protegida más grande del país, compuesta por 13 unidades diferentes que juntas suman un total de 95.000 hectáreas... algo altamente recomendado para los amantes de la naturaleza.
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