
La fascinante cultura afro-caribeña (combinación de emigrantes jamaiquinos, italianos y chinos principalmente), predomina en esta región y llena el ambiente con sus aromas, ritmos tropicales y sus brillantes colores, que se mezclan con el trabajo diario de muchos de sus habitantes en las plantaciones de banano y en los puertos de Limón y Moín.
Es la región de mayor precipitación en el país y este factor, unido a sus elevadas temperaturas, hace que la evaporación y la humedad sean bastante altas durante todo el año. Sus extensas llanuras están bañadas por los ríos Pacuare, Estrella, Reventazón y Parismina, que se unen en algunos sectores con los canales de Tortuguero, de gran importancia por su belleza escénica y por ser un sitio de refugio para el desove de las tortugas marinas.

A lo largo y ancho de esta zona se observan pequeños poblados en medio de plantaciones de yuca, achiote y banano, así como infinidad de bellas playas localizadas en la parte sur del costa, arrecifes de coral y áreas protegidas con pequeños senderos que permiten llegar hasta el pleno corazón del bosque tropical.
En el caribe costarricense, las opciones son tan variadas que satisfacen a plenitud los diferentes gustos y preferencias de quienes lo visitan, mientras experimentan las maravillas de sus pantanos, su riqueza marina, verdes lagunas, imponentes ríos, amplios canales y la majestuosidad única de la solitaria isla Uvita.
Para los amantes de la pesca, el buceo, el "surf" y el "snorkeling", este es sin lugar a dudas el paraíso terrenal. Diariamente operan excursiones hacia la zona de Tortuguero saliendo desde San José, las cuales son paquetes completos que incluyen alimentación, transporte y paseos en pequeños botes para observar la flora y fauna típicas de esta región. Se recomienda una estadía mínima de dos noches.