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Algunas
veces las ásperas condiciones que imperan en este bosque,
como los fuertes vientos y los suelos super-saturados, causan
que algunas especies encuentren gran dificultad para crecer,
tal es el caso del curioso bosque en la división continental
de Monteverde o las nudosas maderas de los árboles
en las faldas del volcán Poás.
El
bosque nuboso captura la imaginación hasta del más
distraído de nosotros. Emana un sentimiento de antigüedad
y vida duradera. De paz. Sentarse cuidadosamente en algún
punto alto de este bosque, le permitirá respirar el
aire más puro del planeta, sentir la abundante brisa
en su cara y observar el vuelo majestuoso del ave más
impresionante de este paraíso: el Resplandeciente Quetzal,
que es considerado por muchos el ave más bella del
mundo.
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