| Montañas y volcanes |
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Arenal, el más activo y por consecuencia, el más estudiado de los volcanes costarricenses, ruge y erupciona con impresionante frecuencia y su actividad nocturna a manera de juegos pirotécnicos, acelera los corazones de cientos de observadores que año con año lo visitan. En las faldas más bajas de la Sierra Volcánica de Guanacaste, el volcán Rincón de la Vieja deja escapar a través de su agrietada base, fuentes de lodo caliente que hierve a altas temperaturas, constantes fumarolas y pequeños ríos termales. Los cerros no volcánicos de Talamanca son igualmente bellos y aquí se encuentran dos de las mayores elevaciones del país. La carretera Interamericana, cruzando el Cerro de la Muerte con 11.453 pies. (3.491 metros), permite observar los bosques de roble de las tierras altas a 9.843 pies (3.000 metros) y es la única carretera que permite el acceso a un páramo en el país. Para ver evidencia de la era glaciar a los 12.533 pies (3.820 metros) de altura en el Cerro Chirripó, que data de la última era de hielo, se requiere de una caminata de 9 horas y de una o dos noches acampando en clima muy frío. Pero esto definitivamente está reservado para aquellos a quienes les gusta la aventura y que gozan de una excelente condición física. |